Equipo, te quiero

Estaba yo en una consulta médica aguardando mi turno, y cómo parecía que la espera iba a ser larga, había empezado a divagar sobre el concepto de EQUIPO. Recordé que hace unas pocas primaveras me encontré metida en un chat de más de 100 personas que tenía como objetivo compartir la miseria del común aislamiento. El Administrador nos llamaba “Equipo”, y a mí eso me chirriaba, pero claro, no era cuestión de sacar la vena de formadora, y decidí seguir las conversaciones sin intervenir mucho en el grupo. Me había dado cuenta de que las únicas personas que escribían eran siempre las mismas, unas cinco o seis, y que había por lo tanto otras ochenta y cinco que callaban, quizás leían, quizás no leían, quizás ni sabían que estaban allí metidas. El Administrador seguía impertérrito llamándonos “Equipo-Gran Equipo”, para apelar a cualquier cosa que planteara desarrollar online o en un supuesto futuro cercano, de forma presencial.

Reflexiones de hoy:

La palabra “Equipo” está sobre utilizada.

¿Qué es un equipo?

La Real Academia Española así lo define:

“Grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinado”

“En ciertos deportes, cada uno de los grupos que se disputan el triunfo”

En mis formaciones, siempre digo que un Equipo es un grupo estructurado: tiene un objetivo común, las personas viven la voluntad de pertenencia, priorizan los intereses grupales por encima de los individuales, tienen tareas repartidas de común acuerdo.

Aconsejo al líder lidiar con todas estas dimensiones para que la toma de decisiones sea posible.

Hoy sin embrago quiero evidenciar una dimensión transcendental que nunca valoramos. Y ese es el sentimiento de cariño que para mí debe sentir el líder hacia su gente.

¿Qué diferencia hay entre un líder que quiere a su equipo y los que no viven ese sentimiento?

Querer a tu equipo te hará más – líder. El cariño, basado en tu interés real en las personas, hará que:

*tu capacidad de influencia crezca.

*el clima general mejore

*el compromiso se potencie

*y por ende también la productividad.

El líder será finalmente un modelo a seguir. Y será más feliz.

Ahora te toca.

¿Te animas a subir el nivel de liderazgo? ¿Sabes cómo aprender a querer a tu equipo?

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